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El esfuerzo de las personas con minusvalías se llevó el premio en la noche mágica de Los Goya

Antonio de la Torre no volvió a quedarse "con cara de sorpresa". Partía como favorito y cumplió la expectativa: se llevo la estatuilla al mejor actor protagonista

RPNews // 2 de febrero de 2019.- Andalucía sigue destacando en el cine. Sevilla premió a la Academia, se acicaló, se puso de lujo para que la Academia del Cine entregara los premios a quienes traen en un disco (ya no hay celuloide) para proyectar en la “pantalla grande”, arte, ilusión, mensaje, ejemplaridad, actualidad… El malagueño Antonio de la Torre se llevó el tan esperado premio en la noche sevillana. Sevilla, al fin,  ha sido su amuleto, porque gran actor es y ha sido desde su primera película. Otro malagueño, Ramón Salazar, aunque no recibiera busto del pintor, pudo sentirse orgulloso de que su guión, escrito a la medida para ella, sirviera a Susi Sánchez para obtener el Goya a la mejor actriz, por “La enfermedad del domingo“. La sevillana Celia Rico, capaz de deslumbrar en su debut y de asombrar en Cannes con “Viaje al cuarto de una madre“, se quedó en puertas, apartada del premio por “Carmen y Lola”, que dió el galardón a la mejor dirección novel a Arantxa Etchevarría, quien explicó en su intervención: “una historia de lesbianas, gitanas, mujeres, a quienes no permiten amar diferente quienes no se meten en los zapatos de la minoría“.

El veeterano y premiado, Chicho Ibáñez Serrador, maestro indudable de los ocho directores, también premiados, que presentaron su premio, se lo perdió. No pudo asistir a la Gala, debido a su estado de salud. Por eso se conformó con verla desde su casa, junto a la estatuilla ya recibida de manos del presidente de la Academia, Mariano Barroso. Él no estaba, pero sí su presencia. presentado por Belén Rueda y Manuela Velasco, han salido al escenario Bayona, Alejandro Amenábar, Jaume Balagueró, Rodrigo Cortés, Alex de la Iglesia, Juan Carlos Fresnadillo, Paco Plaza y Nacho Vigalondo, en la simbólica entrega del Premio de Honor por  su trayectoria. Chicho, aunque sólo ha realizado tres largometrajes, es una figura indiscutible y su cine ha servido de modelo a muchos nuevos directores, incluidos los ocho que subieron a homenajearlo en el escenario. Con ellos, el mayor aplauso de la noche, con tres mil quinientas personas -el aforo de la sala completo- puesto en pie.

Aunque el premio a la mejor película no pudo quedarse en Andalucía, ya que no fue para “El Reino”, la protagonizada por Antonio de la Torre no se va de vacío, todo lo contrario. Además del actor andaluz, se lleva otras seis estatuillas: Mejor director y mejor guión original (Isabel Reina y Rodrigo Sorogoyen), mejor actor de reparto (Luis Zahera). Y mejor montaje, sonido y música(Olivier Arson). De la Torre, uno de los principales protagonistas de la Gala, pudo decir, tras este su segundo galardón: “Este no va a coger el AVE de vuelta. Este se queda en Andalucía, pueblo de talento que acoge a todo el que viene de fuera“. El premio, aunque no haya AVE, ni siquiera tren rápido entre las dos ciudades, se queda en Andalucía: sólo viajará de Sevilla a Málaga, ciudad de la que es y dónde vive el actor.

El campanazo, hasta aquel momento más deseado que esperado, lo dio la obra de Javier Fesser “Campeones”, una historia de superación a través del deporte, premiada como mejor película, mejor canción original (Coque Malla) y mejor actor revelación. Una obra emotiva, que emocionó a las casi tres mil quinientas personas presentes en el Salón de Actos del Palacio de Congresos de Sevilla, cuando las actrices de “Mujeres al borde de un ataque de nervios”, junto a su director, Pedro Almodóvar, subieron a entregar el premio y el actor premiado, Jesús Vidal, dio el discurso más largo de la noche: “Ustedes han premiado a un actor con discapacidad. No saben lo que han hecho. Me vienen a la cabeza tres palabras: inclusión, visibilidad, diversidad“. También Goya, que da nombre e imagen a esteos premios, fue disminuido físico. Y esa minusvalía le llegó durante su primera estancia en Andalucía.

El equipo de la película “Campeones”

En 1793 se sintió aquejado por una grave enfermedad, desconocida, que le afectó al oido hasta dejarlo casi completamente sordo. Pero siguió oyendo las voces de los protagonistas de sus pinturas, de esos personajes grises, caídos bajo las balas, o los más oscuros gobiernos capaces de devorar a sus hijos. Esos “sueños de la verdad”, esos “caprichos”, oscurecidos después de su sordera en aquellos cuadros pintados en hojalata durante su convalecencia.

Los premios de esta noche no han sido ni oscuros ni caprichosos, aunque a veces, sí, inesperados en cierta medida, como el de la mejor película, sin embargo por todos reconocida como muy merecido. Igual que la obra del pintor de Fuendetodos, siempre con un rasgo subyacente de naturalismo, del reflejo de la realidad sin una visión idealista que la edulcore ni desvirtúe, donde es igualmente importante el mensaje ético. Para Goya la pintura era un vehículo de instrucción moral, no un simple objeto estético, aunque también lo sea: así es el mejor cine, el que, en un contenedor estético, se guarda una crítica, un mensaje, una visión del mundo, contado de forma tan comprensible como artística. Esos criterios han tenido en cuenta el trabajo de Eva Llorach, que también partía favorita como candidata a mejor actriz revelación y cumplió la expectativa.

“Cold War“, la película que había arrasado en Sevilla poco antes, en los Premios del Cine europeo, también se llevó su Goya esta noche: el dedicado a la mejor película europea. Asimismo estuvo presente Iberoamerica; la uruguaya “La noche de 12 años“, de Álvaro Brechner, se alzó entre las nominadas con el premio al mejor guión adaptado. Y el palmarés máximo, el premio a la mejor película iberoamericana, fue para la obra maestra de Alfonso Cuarón, la mexicana “Roma”, que va acumulando premios en cada Festival a que se presenta.

Andalucía siguio acaparando; el premio al mejor corto de animación se lo llevó “Cazatalentos“, del almeriense José Herrera. que narra la historia de una bailaora emigrada a París durante la guerra (in)civil. Aunque entre los cortos, el que destacó con más fuerza fue “Gaza“, dónde se vive una guerra desigual que terminó con un aplaudido “Viva la lucha del pueblo palestino“, durante la recogida del premio al mejor cortometraje.

El trabajo, digno, de Silvia Abril y Buenafuente, colaboró al buen desarrollo de la noche, una noche andaluza con nubes incapaces de nublar el recinto y el discurrir de la gran Fiesta. Otra, aunque no “una más”, que ha llevado a algún enamorado de “la capi” a temer por la pérdida de alguna de sus prerrogativas. ¿Os vais a llevar también a Sevilla la feria del turismo? Se escuchó en el pasado FITUR. Los eventos cinematográficos celebrados en Sevilla en los últimos meses han propiciado el buen humor y el malo, el que Sevilla sigue y el que la deja indiferente. El presidente de la Academia de Cine, el director y guionista Mariano Barroso, resume así el motivo de la elección en una frase: “Vamos a Sevilla porque los cineastas vamos a donde nos sentimos queridos”. Esto significa que los premios GOYA volverán a darse en Andalucía. ¿Dónde? Sin duda hay más de cien lugares de cine, dónde lucirán más que las estrellas de esta noche, para hacer lucir a las estrellas de la noche de las estrellas.

Opinión

GOYA EN SEVILLA

Francisco ha vuelto en homenaje al cine, ha vuelto, porque vivió en Sevilla, donde murió, como contaba Julio M. de la Rosa. Si acertó el profundo escritor sevillano, si acertó el recuperador de Cernuda, lector infatigable, estudioso de Cesare Pavese, el pintor maño pagó sus amoríos en el Hospital de San Juan de Dios, en la plaza del Salvador, cuidado y al mismo tiempo descuidado -también lo cuenta-, por los hermanitos de la Orden, en una época en que, tanto se ingresaba en un hospital para curarse, como para morir. El hospital muchas veces es la última morada, y entonces más. En la plaza del Salvador y en la calle Sagasta, es posible escuchar ecos de guerras, ejecuciones, duquesas desnudas, y críticas al gobierno de las españas, como padres devoradores de hijos; las “locuras” del artista, retratista de la realidad, paciente en una sala oscura de un hospital oscuro, dónde había que ser paciente para sobrevivir. Oscuro y luminoso, Goya ha vuelto para renovar el “color especial” de esta ciudad que también amó, como amaron y aman miles de artistas.

El sábado día 2, había que recibirlo con todo el rumbo y la relevancia que su obra merece. Su obra, la del pintor aragonés y la evolución, progresiva, callada y real del cine hecho en el reino de España. Ya no es el “costumbrismo”, menos aún el tópico a que lo facilón nos tenía acostumbrados. Lo que en otros años era excepción se ha hecho regla y el cine español cuenta y tiene qué contar. Había que recibir, por tanto, al arte y al artista. A cientos de artistas -guionistas, directores, actores, actrices, músicos, constructores, figurinistas, técnicos, etc. etc.- capaces de lanzar un mensaje desde la pantalla cuando más difícil se ha puesto, por economía, condiciones objetivas, afición, temática. Sevilla ha respondido al ofrecimiento de la Academia del cine y ha ofrecido la recepción educada, cortés, que esta ciudad sabe hacer. Ni una genuflexión, ni una concesión servil a la segunda salida de Madrid para la entrega de premios. La ciudad abierta lo es por cortesía no por falta de defensas.

La entrega de los premios del cine en Sevilla no es, ni va a ser una excepción y lo va a ser menos, porque es presumible que otras ciudades sigan en la lista a Barcelona y a Sevilla. Pero Sevilla sabe recibir y elevar aún más, si cabe, el nivel de quienes la eligen. La iluminación de sus monumentos ha sido incapaz de cubrir el “color especial” característico, que le cantaran Los del Rio, dos amigos nazarenos enamorados de la ciudad, igual que la han cantado y la han contado, por ejemplo, Manuel Alejandro, Rocío Jurado, Washington Irving, Edward Hacker, Julio César, Publio Cornelio Escipión “el Africano”, Conchita Piquer, W.A. Mozart, Giacomo Rossini, Ludwig van Beethoven, Georges Bizet, Miguel Bosé, Rimsky Korsakov, Luisa Roldán, Alfonso Grosso, Alfonso Canales, Rafael Pérez Estrada, Armando Palacio Valdés, Antonio Machín, Tom Cruise, Theófile Gautier, Richard Ford, Sebastián Cuevas, Gustavo Doré, George John Caylley, David Robertson, Lope de Vega, José Zorrilla, Tirso de Molina, Cecilia Böhl de Faber (más conocida por Fernán Caballero), Juana de Aizpuru, Jacques Demy, David Lean, Francis Ford Coppola, Carlos Saura… por citar a vuelapluma sólo algunos de los miles de enamorados.

La entrega de Sevilla es una gran parte del éxito de sus eventos. Desde el fútbol a la Expo, (pese al pellónico-montañés desprecio), pasando por fiestas con y sin princesas, Papa y otros acontecimientos de importancia, a los que ha dado luz su color especial. Goya es representación viva, y la entrega de los premios del Cine, han sido signo de esa predisposición, participación, entrega que esta ciudad ofrece a quienes ponen en ella su mirada, agradecida, pero más aún en correspondencia.

Rafael Sanmartin

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