free estadisticas Analista indio relata la vida en la frontera más militarizada del mundo – La Nueva Andalucía

Analista indio relata la vida en la frontera más militarizada del mundo

A veces los soldados disparan al otro lado por diversión, para mostrar el ambiente habitual a las visitas, probar la moral de una unidad recién desplegada o por la ambición de algún comandante en busca de una promoción o de gloria mediática

Noemí Jabois

Nueva Delhi, 22 dic (EFE).- El analista indio y profesor universitario de desarme Happymon Jacob acaba de publicar su obra “La Línea de Control” (LoC, frontera de facto), en la que relata sus estancias con los ejércitos indio y paquistaní a ambos lados de una de las divisorias más militarizadas del mundo. Los vecinos, que han librado dos guerras y varios conflictos por Cachemira, dividida entre ambos, mantienen desde hace décadas un conflicto de baja intensidad en su frontera en esta región, donde cometen continuas violaciones al alto el fuego acordado en 2003, resultando en la muerte anual de decenas de civiles y soldados. “A lo largo de la Línea de Control, todo lo que puedes ver es destrucción, todo lo que puedes oír son tiros y todas las historias que puedes escuchar son sobre violencia”, explicó Jacob en una entrevista con Efe en Nueva Delhi.

El profesor de la delhí Universidad Jawaharlal Nehru (JNU) advierte de las condiciones en las que viven los civiles en las miles de aldeas que se expanden a ambos lados de esta divisoria creada en 1972. Durante su visita a la paquistaní Dharmsal, Jacob conoció a una veintena de personas con heridas de bala infligidas por las tropas indias y vio con sus propios ojos la escuela sin tejado y con las paredes llenas de marcas de balas y morteros en la que estudian los niños. “A veces tenemos clases al aire libre porque sabemos que los soldados indios nos están mirando por los binóculos y esperamos que si ven a los niños sentados fuera del edificio de la escuela no nos dispararán”, le contaron en la aldea. La situación, afirma, es muy similar en el lado indio.

En la Frontera Internacional (IB), a la altura de Jammu, las violaciones al alto el fuego obligan al desplazamiento de decenas de miles de civiles, a veces a hasta 40 kilómetros de la divisoria, la distancia que puede viajar un mortero. Allí, en refugios improvisados, pasan de cada vez una media de tres semanas durante las que los niños no van al colegio y las tierras se quedan sin cultivar, dice el analista. Los soldados no viven mucho mejor en una de las zonas más militarizadas del mundo. Muchas veces la climatología es “extrema” en la frontera, donde las tropas viven lejos de sus familias entre la monotonía y el “miedo”.

“Una de las cosas que todos los oficiales militares repiten en la LoC es que pueden lidiar con violaciones al alto el fuego normales, (…) pero si un francotirador ocasional dispara un tiro al azar a uno de sus hombres no hay forma de guardarse”, sentenció. Pakistán asevera que lo de los francotiradores, con sus enormes implicaciones psicológicas para los efectivos indios, es cosa de terroristas, pero Jacob afirma que aún en el caso de que fuera así “no puede ocurrir sin que el Ejército paquistaní lo sepa”. Además de los tiros, los habitantes de la LoC sufren el azote de las minas diseminadas en conflictos pasados y la colocación de artefactos explosivos improvisados (IED) por parte de ambos bandos, en muchos casos a través del pago a civiles del otro lado.

“El lado indio tiene más búnkers, más soldados, más sistemas armamentísticos y, no tengo duda de ello, una ventaja militar desproporcionada en la LoC. Pakistán no tiene ni una valla”, reconoció Jacob. De la parte india hay búnkers-vivienda, búnkers-observatorio y parques para el almacenamiento de armas. Los búnker-vivienda, decorados con dibujos de dioses y dotados con cocina, literas y provisiones para sobrevivir una semana sin salir, suelen estar en laderas mirando al lado indio; mientras que los observatorios están del lado paquistaní y ni un mortero de 120 mm los podría traspasar. Hay vacas y cabras para dar leche, y burros para transportar las provisiones ladera arriba. Es, en sus palabras, “casi como una pequeña familia”.

La India acusa a Pakistán de haber violado el alto el fuego 1.591 veces entre enero y octubre, mientras que Islamabad afirma que Nueva Delhi lo hizo en 2.050 ocasiones hasta septiembre, cifras récord desde la firma del cese el fuego y algo que Jacob atribuye a factores “militares autónomos” y políticos. A veces los soldados disparan al otro lado por diversión, para mostrar el ambiente habitual a las visitas, probar la moral de una unidad recién desplegada o por la ambición de algún comandante en busca de una promoción o de gloria mediática. “No exagero cuando digo que a veces, por puro aburrimiento, disparan al otro lado con la ropa colgada a secar como objetivo”, comentó Jacob entre risas. EFE

Be the first to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*


Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies