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Un año con la democracia en prisión preventiva

En democracia se debate, se negocia, se pacta y se consulta al pueblo. En estos conceptos se basa la libertad y la participación ciudadana. Lo que no se puede es imponer unas leyes que no dan respuesta a las necesidades de parte de la ciudadanía, o de la totalidad de la misma.

Debo concluir que, lo que en realidad pienso es que, a quien han metido en prisión no son a los políticos catalanes, sino a la débil e incompleta democracia española.

RPNews // 1 nov 2018.

Hace un año que los responsables del Govern de Catalunya, la President del Parlament de Catalunya junto a Jordi Sánchez (ANC) y Jordi Cuixart (OMNIUM) entraron en prisión con poca diferencia de días. Un año en el que una situación que ha terminado en manos de la Justicia, ante la incapacidad política del por aquel entonces gobierno de España presidido por Mariano Rajoy.

Quien haya leído a Carl Von Clausewitz conocerá su famosa frase “La guerra es la continuación de la política por otros medios”, frase que hay que ampliar con “nefastas consecuencias para la sociedad”. Del mismo modo podríamos afirmar que “la vía judicial es la continuación de la política por otros medios”, también ampliable con “nefastas consecuencias para la sociedad”

Unas consecuencias de conflicto social, económico y político surgido de una “clase política” con muchas carencias democráticas, con poca calidad política y ni pizca de capacidad intelectual, muy lejos del mínimo homologable entres los países democráticos. Solucionar los problemas políticos en democracia necesita de forma clara, la puesta en marcha de conceptos básicos: democracia, negociación, acuerdos y urnas, justo lo contrario a lo ejercido: la fuerza y la justicia.

En democracia se debate, se negocia, se pacta y se consulta al pueblo. En estos conceptos se basa la libertad y la participación ciudadana. Lo que no se puede es imponer unas leyes que no dan respuesta a las necesidades de parte de la ciudadanía, o de la totalidad de la misma. En el debate se debe analizar el origen de la demanda cívica y ver su alcance, tras el análisis se debe negociar la solución para dar respuesta, siempre democrática a la demanda, tras lo que se debe pactar los cambios legales para ello y por fin, poner las urnas para que el pueblo ejerza su derecho de opinión como soberano que es.

Hay que recordar que, tal como se recoge en la Carta de Declaración de Independencia de los EEUU, se expone que, aquellas leyes que no dan respuestas a las peticiones del pueblo, se convierten en leyes tiránicas, y el Gobierno de las sustenta en tirano. Es el pueblo entonces el que está en el derecho a derrocar a dicho Gobierno e instaurar otro que facilite sus reclamaciones y felicidad, pero claro, hablamos de un País EEUU que se sustenta en la democracia.

Un Estado moderno, en vez de prohibir, dar palos a la ciudadanía y encarcelar a los políticos electos por el pueblo, debe poner los medios necesarios, cambiar las leyes necesarias, y pactar los términos de la consulta popular para que el pueblo exprese en paz y libertad aquello que quiere que le consulten. Pero esto que escribo es tan de básica, que tengo la sensación de estar escribiendo algo que es obvio, pero por desgracia, en el actual modelo de Estado español, no lo es.

Debo concluir que, lo que en realidad pienso es que, a quien han metido en prisión no ha sido a los políticos catalanes, sino a la débil e incompleta democracia española. Un sentimiento del que solo me alberga una duda, si la democracia está en prisión preventiva desde hace un año, o desde el mismo instante que se aprobó la actual y poco útil, a la vista está, Constitución del 78.

Pero esto no lo digo yo, lo dicen los juzgados de los países europeos como Bélgica, Alemania o el Reino Unido; lo dice la prensa libre internacional de prestigio. Son ellos los que ponen en duda la calidad democrática española. Todos, menos los verdaderos responsables de este desastre democrático, político, social y desprestigio internacional.

Por todo ello, creo que la lucha en la que nos han metido estos incapaces políticos no es ya por un derecho a decidir o no, o por los presuntos delitos cometidos o no, o por Catalunya o no, sino por la propia democracia en sí misma. Si al final, como mucho me temo juzgan a los presos políticos españoles por los graves e injustos presuntos delitos, a mi humilde opinión, se les investiga, habremos terminado de finiquitar la democracia en el actual Estado español.

Pedro I. Altamirano

@altamiranoMLG

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